jueves, 17 de febrero de 2011

CAPITULO 8 - BIENVENIDA

CAPITULO 8 – BIENVENIDA
Salieron de la casa, Sasha iba del brazo de su tío, se sentía tan familiar tenerlo cerca, era casi como si estuviera con su papá, Gabriel iba brincando como una pequeña cabra por todo el césped, su lacio cabello negro se alborotaba y continuamente cubría su cara mientras hacía saltos y malabares por todo el jardín, tomando una pequeña rama empezó a utilizarla como si fuera una espada, chuzando con ella a los tres y después riéndose de sus travesuras.
Lilith tomó una pequeña rama a su vez y empezó a jugar con Gabriel, Sasha se dio cuenta que era una excelente espadachín, el movimiento ligero de sus pies, el equilibrio y la distancia que guardaba entre sus pies, su cuerpo, sus hombros y sus brazos denotaba una gran capacidad para la espada. Gabriel tuvo que huir de su tía cuándo ella se anotó varios tantos en su contra, en su carrera loca le dio la espalda lo que le otorgó a Lilith la ventaja para poder chuzar sus nalgas mientras corría. Todos estallaron en carcajadas mientras veían al pobre Gabriel sobándose sus cachetes adoloridos.
Sasha se sentía feliz, de ver a su familia unida, ya no le cabía la menor duda que era su familia. Su sonrisa se apagó cuando divisó a un Angus que se paseaba de un lado a otro en la entrada de la Villa, parecía un león enjaulado, una bestia a punto de explotar, Sasha detuvo su caminar y se quedó petrificada, no quería verlo, no quería acordarse de lo que había sucedido, sentía una mezcla de sentimientos en su presencia que la hacían sentir insegura: rabia, cariño, vergüenza, y un incipiente amor por aquel hombre que ni siquiera conocía. Dio dos pasos hacia atrás y su tío se apresuro a tomarla por los hombros, se agachó un poco para quedar a la misma altura que ella, para poder verla directamente a los ojos.
—Sasha, yo te protegeré de todo y de todos.
—Incluso de mí misma tío.
—Si mi niña, incluso de ti misma.
La abrazó y Sasha se sintió segura entre sus brazos. Su confianza volvió, supo que podía enfrentar al mundo y que ya nunca estaría sola. Miró a Angus a lo lejos, su aire distinguido, su cuerpo glorioso, su andar felino y suave, pero firme y masculino. Ese cabello negro que quería acariciar, esos labios sensuales que se moría por volver a besar, esa sexualidad oscura que quería redescubrir. En ese momento Angus levantó la cabeza y sus miradas se cruzaron en el aire infinito que los separaba, algo que se sentía tangible entre ellos cruzó como un relámpago en la oscuridad, uniéndolos a través del tiempo y la distancia. Sin embargo, Sasha decidió que no se lo iba a dejar fácil. Recordó las palabras de su padre “las mejores cosas de la vida, son las que se ganan con mucho esfuerzo”. Y ella definitivamente quería ser lo mejor para Angus.
—Buenos días Ang, ¿Qué haces mirándome como idiota?, ¿no tienes nada más que hacer? Despierta de ese mundo en el que andas, pisa tierra firme o te vas a ir de narices.
—Muchachita irrespetuosa, se nota que no has tenido padres que te eduquen, tienes una lengua muy larga.
—Lengua larga la tuya… —En ese instante y de la manera más inoportuna los recuerdos de lo que Angus había hecho con su lengua cayeron sobre ella ¡Oh Dios!, ayúdame, que no se dé cuenta que me acuerdo de lo de anoche.
Con aire digno, levantando el mentón, se alejó de Angus sin dirigirle una sola mirada, aunque un color sonrosado iluminaba sus mejillas trató de disimularlo con una mirada de furia. Siguió caminando del brazo de Johann sin siquiera voltear a mirarlo.
Angus a su espalda sonrió, ella aún no se había dado cuenta que con el pasar del tiempo él podía derrumbar fácilmente sus paredes mentales, ahora lo podía hacer incluso sin que ella se diera cuenta. Así que le gusto lo que le hice… es un dato muy interesante —pensó Angus con una sonrisa de satisfacción en su cara. Haciendo planes para esa noche se encontró siguiendo a la familia hasta el Altar Máximo donde se reunía el Concejo Vampírico.

Sasha, su familia y Angus entraron en una especie de salón de conferencias dentro del enorme edificio, allí se encontraban varias personas, entre hombres y mujeres Sasha contó veinte. Personas cuyo rostro no denotaba más de treinta o cuarenta años, pero cuya mirada cargaba el peso de muchísimos años de vida, el Poder que salía de ellos era aplastante, así que Sasha supo con total seguridad que estos eran los Antiguos, los vampiros más viejos.
Quedó aún más sorprendida al ver que la mayoría no eran hombres sino mujeres, Johann fue haciendo las presentaciones persona por persona, algunos de ellos  se quedaron hablando con su tío y con Angus. Una mujer alta de cabello castaño, hermoso cuerpo y andar sensual se dirigió a donde se encontraba Sasha, junto a ella caminaba una pequeña que no parecía tener más de trece años con una hermosa cara de ángel.
—Hola, ¿Cómo estás?, mi nombre es Sandra, aunque todos me dicen Gat por mi gusto por los gatitos. —Dijo la alta de cabellos castaños —Esta pequeña a mi lado es Angelique, dile Ang.
—Me van a confundir con tantos nombres —dijo Sasha sonriendo
—Vamos, solo Gat y Ang… eso es todo
—Bueno, gracias Gat, hola Ang gusto en conocerte
—Hola Sasha —dijo Ang con una vocecita musical —hace rato no te veía.
—¿No me veías?, no entiendo, yo no te conocía hasta hoy.
—¡Ahh!, no te apures, sí nos conocíamos, lo que sucede es que seguramente no te acuerdas de mí, tú eras muy pequeña. —Al ver que Sasha fruncía el ceño, Ang dijo —Te lo explicare, yo soy una de las convertidas, no nací vampiro sino humana, y mi nacimiento como vampiro fue cuando tenía catorce años, eso sucede con los convertidos, nos congelamos en la eternidad en la edad en la cual sucedió la conversión. Así que puedo decirte con total seguridad que te conozco desde que naciste.
Esa declaración impactó mucho a Sasha que se quedó por unos instantes muda sin saber que decir.
—Bueno, como veo que eres de pocas palabras —siguió diciendo Gat mientras sus labios esbozaban una sonrisa —quiero decirte que varios de nosotros vamos a ser tus maestros.
—¿Maestros? Oh no, no quiero estudiar, ya yo acabé mi época de estudiante.
Gat soltó una estruendosa carcajada, mientras Ang hacía todo el acopio para no reír igual que Gat.
—Mira, yo voy a ser tu maestra de idiomas antiguos —dijo Gat —aquí nuestra pequeña amiga va a ser quien te enseñe a protegerte mentalmente, créeme, nadie es mejor que ella en cuando a control mental. Aquella que ves allí, esa linda vampira con esos dulces ojos se llama Kassu, ella te enseñara el manejo de hierbas y pócimas. Y la que esta avasallando a tu tío Johann y no deja de mostrarle los pechos, le decimos Nandy, ella te enseñara las reglas y la forma de comportarte en nuestra sociedad. Ansaqui, que es aquella delgada de allí, con ese pantalón de cuero que le queda tan bien que me da envidia, es tu maestra de encubrimiento. Por supuesto, tu tía Lilith quien será tu maestra de armas, ella maneja desde los cuchillos, hasta armas de fuego. Aquella de más allá se llama Marie, ella te enseñara la forma de amarrar tu Poder para que no suceda lo que paso anoche… por cierto, eres una bárbara, rompiste todos los objetos de tu casa y de todas las casas vecinas. Me preguntó que pudo haber hecho que despertaras tu Poder así…
En ese momento Angus volteó a ver a Sasha, su mirada se deslizó a lo largo de su cuerpo, enviando escalofríos de lujuria a través de su espina dorsal. Era posesiva y demostraba abiertamente que él la quería para que fuera suya.
—Ahhh, ya entiendo lo que pasó —dijo Gat soltando otra estruendosa carcajada. —Parece que alguien se está sintiendo muy posesivo… —y otra vez se le escuchó reír
—No es lo que están pensando —dijo Sasha
—Querida, si no pensamos nada en absoluto, ven y te presentó al amor de mi vida, mi Rafa. 

Serie oscura - libro 21

21 Peligro Oscuro http://www.mediafire.com/?yuhy36h6caj56

CAPITULO 7 - NUEVA ETAPA

CAPITULO 7 – NUEVA ETAPA
El Fuego calentaba el cuarto de estudio de Johann, la madera crepitaba a medida que se consumía. Angus observó la biblioteca, con una amplia selección de libros de todos los temas, el escritorio se encontraba muy bien organizado y fotos de la familia adornaban la chimenea. En ella se veía una foto de la familia de Sasha, una niña con una deslumbrante sonrisa lo observaba desde la foto… su Sasha. El sofá era cómodo y sus colores terrosos combinaban con los paneles de madera del estudio. Nuevamente Angus pasó la mano por su cabello, era un gesto que demostraba lo nervioso que estaba. Johann tomo dos copas de coñac de su selecto bar y se acercó a él ofreciéndole una.
—Ahora sí, Angus tenemos que hablar muy seriamente, no puedo permitir que tus instintos hagan que Sasha se asuste y quiera huir de su propia familia. Ella sólo es una niña, una novata, su Poder es muy fuerte, pero se sale de control con mucha facilidad.
—Eso no va a pasar, no va a huir, ella es muy fuerte. —Angus exhaló un suspiro —se que no hice las cosas como debería haberlas hecho, he cometido más errores en un día que los que he cometido en los mil años que tengo de existencia, pero es que tu no comprendes…
—Comprendo más de lo que crees, —una sombra de nostalgia brillo tenuemente en los ojos de Johann, un dolor que paso por sus oscuros ojos, —es simplemente que no puedes acosar a Sasha para que te acepte, cuando ella ni siquiera se ha aceptado a sí misma ni ha aceptado lo que es, además ponte a pensar que hubiera pasado si ella prueba tu sangre, ¡sabes perfectamente lo que le sucederá!, ella aún no está preparada para manejar sus propios dones, mucho menos para manejar los dones de un vampiro tan antiguo como tú.
—¡Lo sé!, ¡lo sé!, simplemente en un momento todo se salió de control, no sé que me pasó —Angus paso las manos a través de su rostro, en un gesto de angustia, —ella es todo lo que he deseado desde hace mucho tiempo, esperarla ha sido una tortura, y cuando sucedió el ataque y desapareció sentí que me moría… tu sabes cómo fue para todos, pero sobre todo para mí. Ella me fue destinada por el oráculo, la noche en que nació se hizo el pacto entre tu familia y la mía, no puedes robarle la esperanza a un hombre que no ha tenido más que una vida vacía de honor y lealtad hacia su raza, ella es mi esperanza, mi futuro, mi vida.
—Sé lo que has vivido Angus, acuérdate que fue mi hermano quien murió aquella horrible noche, William era terco por naturaleza, como lo soy yo mismo, tratamos de hacerle comprender que el mejor lugar para que estuviera era detrás del escudo de Ashleton, pero él quería que sus hijos tuvieran contacto con los humanos, para que comprendieran la fragilidad de los mismos, y se llevó a toda su familia con él. Traté de advertirle sobre los peligros, la falta de protección que tendrían, pero me dijo que lo hacía por Sasha, tú sabes que el oráculo no solo vaticinó que ustedes debían estar juntos para que la paz y la tranquilidad por fin se instalara entre nuestra gente; también nos dijo que Sasha era única, una guerrera, una maga, alguien con todos los Poderes reunidos en una sola persona y que ella debía ser instruida para cargar con todo ese peso.
—Fui muy difícil dar con ella, —dijo Angus —cada vez que me acercaba a ella estaba rodeada de humanos, o estaba huyendo de los renegados o incluso estaba huyendo de mí, tu sabes que con el paso del tiempo nos es más fácil ocultar nuestra presencia, sin embargo, ella es la única que puede sentirme aún cuando traté de ocultarme, quizá es por el ritual, no lo sé, pero me detectaba antes que pudiera alcanzarla. Sin embargo hoy… creo que estaba distraída, la observé desde el callejón y la tristeza inundaba su rostro, quise protegerla y abrazarla y los sentimientos se me agolparon tan de repente que baje mis defensas y ella pudo detectarme, si no me hubiera movido tan rápido como lo hice no la hubiera alcanzado, aunque a decir verdad, al que alcance fue a Gabriel, pero yo sabía que ella no se iría sin su hermano. Fue realmente una suerte que los alcanzará, a esta hora los renegados los tendrían tanto a ella como a Gabriel.
—Angus, sé que no soy quien para darte consejos, y mucho menos para prohibirte o decirte nada, tengo 300 años menos que tú, pero tienes que ser responsable con ella, lo de hoy no puede volver a suceder o me veré en la obligación de negarte la entrada a esta casa, no es lo que quiero hacer, pero si continuas así me veré abocado por tus actitudes a hacerlo. Es mi deber protegerla, hasta de sí misma, y tú sabes que ella estará esperando la menor oportunidad para irse de aquí.
—No es lo que quiero, tenerla lejos me duele, pero sé que tengo que ser paciente hasta que aprenda como desenvolverse en nuestra sociedad y también que me acepte como el guardián de su alma y de su corazón.
—Bueno, ya teniendo las cosas claras, creo que es hora que nos retiremos a descansar, ve a tu casa Angus, nosotros cuidaremos de nuestra familia, no te preocupes.
Angus se despidió de Johann con una inclinación de cabeza y salió abatido por la puerta principal. El mayordomo cerró la puerta detrás de él y a través del cristal Johann pudo ver su silueta, parecía indeciso entre seguir su camino o quedarse allí de pie, después de unos minutos, Angus se dirigió a su casa.


Sasha despertó e inmediatamente se puso de pie como era su costumbre pero un lento mareo se apoderó de ella, su cabeza palpitaba y su cuerpo estaba adolorido, sobre todo en algunas de sus partes más íntimas, ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sucedido?, se preguntó aún con la mente aturdida, su mirada divisó un bulto que se encontraba al borde de su cama. Lilith se encontraba sentada en una silla e inclinada sobre la cama, estaba dormida con un brazo extendido hacia donde ella se encontraba durmiendo, como si estuviera pendiente del momento en que se levantara, parecía que había velado toda la noche su sueño y estaba agotada, su tía no se había movido…
Mi tía el solo pensamiento fue suficiente para que Sasha se diera cuenta donde estaba, con quien  estaba y como estaba, los recuerdos brumosos de la noche anterior se fueron aclarando en su mente, lo que había hecho era terrible, se sintió abrumada por la cantidad de sentimientos que había despertado la imagen de su tío Johann y después… lo que le había hecho a Angus, lo que Angus le había hecho a ella… ¡Dios mío! Como voy a volver a verle la cara a nadie. Recordó sus besos apasionados y como lo había hundido contra la cama rozándose contra su cuerpo. El solo recordarlo incendió la sangre en sus venas y su vientre se apretó con anticipación, su clítoris palpitó y su vaina pulsó con vida propia, con solo eso estaba más que excitada. Desesperada agitó su cabeza como si los recuerdos pudieran salir de ella con ese simple movimiento, asustada de la respuesta de su propio cuerpo, corrió al baño que se encontraba dentro de la habitación y tomó una larga y caliente ducha para acabar de retirar el sopor que le pesaba en la mente y en el cuerpo. Se secó enérgicamente con una toalla afelpada y salió envuelta en ella.
Gabriel se encontraba en la habitación con una sonrisa de oreja a oreja, una sonrisa verdadera, tranquila y feliz que hace mucho tiempo Sasha no veía en el niño. Su tía Lilith ya había abandonado la habitación, su cama estaba tendida y le había dejado ropa encima de la misma. Extrañamente era la clase de ropa que le gustaba… su típico traje guerrero, unos pantalones en cuero y una camisa negra pegada al cuerpo. Buscó su maleta, de donde sacó la ropa interior más cómoda que pudo encontrar.
—Hola Sasha, ¿Cómo te encuentras hoy? —dijo Gabriel
—Hola mi pequeño cachorro… bien, gracias, descanse mucho ¿y tú?
—Yo también, aunque se ve que tío Johann y tía Lilith apenas pudieron dormir, hay un montón de escombros y cosas rotas por toda la casa, lo peor es que no supe en qué momento pasó, me quedé profundamente dormido en el sofá, y esta mañana desperté en mi propia habitación, ¿puedes creerlo? “Tengo–habitación–propia”, estoy feliz, además es muy bonita y según parece estaba esperando por mí, tengo una laptop propia, además de un Wii con un montón de juegos de video que siempre quise. Hay ropa suficiente para un batallón y la cama es realmente suave.
Sasha se quedó embelesada viendo la expresión de Gabriel, su niño se encontraba más que feliz de encontrarse allí.
—Voy a cambiarme Gabriel, ya vuelvo y hablamos otro poco.
—Creo que no tenemos tiempo de charlar, la tía Lilith me dijo que nos han preparado una recepción.
—Y porque yo soy la última en enterarme.
—Pues supongo que porque ayer terminaste noqueada totalmente, además no te hagas la mártir que no te sienta bien.
—Chiquillo mal criado, deja que te alcance y verás lo que es ser un mártir —Sasha tomo la toalla que tenia atada al cabello y la agitó contra Gabriel como si se tratara de un látigo, azotándolo en su trasero, Gabriel soltó un pequeño grito y salió corriendo de la habitación. Se asomó desde la puerta
—Eres una odiosa, eso me pasa por ser buen hermano y venir a ver como seguías —Diciendo esto le sacó la lengua y salió corriendo por el pasillo riendo como loco.
—Este niño me va a agotar si sigue así de vital —dijo para sí misma
Sasha se vistió y salió por el pasillo hacia las escaleras en forma de caracol, bajó mirando detenidamente las decoraciones y las fotografías que colgaban de las paredes, en muchas de ellas veía a su padre, cuando era un niño, a su lado estaba Johann. No se veía diferencia física entre los dos, aunque Johann tenía un cierto aire travieso en sus ojos, en cambio en los de su padre la seriedad primaba.
Al bajar las escaleras se encontró que las personas que colaboraban en la mansión con el aseo, ya habían recogido gran cantidad de objetos rotos en una sola pila y los estaban empacando. Sonrojándose por el recuerdo caminó rápidamente hasta llegar a donde su tío y tía se encontraban.

martes, 30 de noviembre de 2010

Pasión en la Sangre - Capítulo 6

CAPITULO 6 – EL SABOR DE TU SANGRE

Sin ser apenas consciente de lo que estaba haciendo, Sasha se abalanzó sobre Angus sentándose a horcajadas sobre él, tendiéndolo de forma agresiva sobre la cama, apretándolo entre sus piernas, ella enrosco las manos alrededor de sus muñecas como si fueran grilletes apresándolo contra las sábanas, y con una lenta lamida recorrió con su lengua la barbilla, pasando por su mejilla y su pómulo, gimiendo al saborear su sangre, como si fuera lo más delicioso que hubiera probado nunca, instantáneamente la herida de Angus se cerró, dejando aún rastros de sangre que Sasha probó con avidez.
Como si esa poca sangre le hubiera dado nuevos ímpetus, empezó a contonearse por encima de la erección de Angus, sacando un jadeó de ella y un gemido de él.
Pequeños colmillos salieron de la boca de Sasha, mientras daba pequeños besos por la mandíbula de Angus, deslizando su boca hacia su cuello, lamiéndolo lentamente, pasando sus colmillos por el pulso que latía allí, por la vena rica en sangre. Él se quedó totalmente quieto, dejándola asumir el control, tratando de no lastimarla, era lo último que querría hacer estando ella tan fuera de control, Angus sentía como se movía Sasha contra él, su palpitante pene no lo dejaba pensar con claridad, la oleada de placer era tan fuerte que se encontró empujando contra ella, la fricción tan increíble, tan placentera que quiso penetrarla y hundirse en su suavidad y perderse a sí mismo dentro de ella, sus colmillos se afilaron saliendo de su boca, disponiéndose a compartir sangre con su pareja. Con un esfuerzo sobrehumano despejó la niebla sexual en la que se hallaba envuelto y logró controlar la lava ardiente que corría por su cuerpo centrándose en su ingle. Dolía como el infierno, pero debía hacerse.
Y al fin y al cabo, pensó Angus, esta así por mi culpa, la arrastre a esto y yo tengo que detenerla, antes que tome mi sangre, ella no sabe las implicaciones que sobrevienen con el primer desangramiento.
—¡Sasha! —dijo Angus mirándola directamente a los ojos, a pesar que su voz sonaba ronca por el esfuerzo de controlarse, su tono era suave y cariñoso —Sasha por favor regresa amor, no quiero lastimarte, mírame a los ojos, tienes una voluntad de hierro, eso lo sé, eres una luchadora, así que pelea contra la sed de sangre, puedes lastimarnos a los dos… aún no nena, no estás preparada para las consecuencias, no sabes lo que estás haciendo…
Un gruñido gutural salió de la boca de Sasha, sonando más como un animal herido que como un ser pensante, separó su boca y sus dientes del cuello de Angus e inclino la cabeza hacia atrás mientras continuaba moviéndose encima de Angus, con el sudor perlando su cuerpo, las gotas se deslizaban por su cuerpo, su piel refulgía en tonos dorados, haciendo aún más difícil el precario control de Angus, un estremecimiento la recorrió mientras el orgasmo rompía a través de ella, el Poder se desprendió de Sasha, tan fuerte como el de un Antiguo, tan grande como un tsunami que salió despedido desde su cuerpo recorriendo la habitación entera y rompiendo todo a su paso, las lámparas estallaron en mil pedazos, los adornos cayeron al piso desde los estantes y las mesas, los vidrios de las ventanas se quebraron con un audible “crack” derramando pedazos de cristal en un estallido de luces y un temblor se generó pasando a través de la casa y de las casas contiguas a la suya. Con un pequeño grito Sasha volvió a desmayarse encima del cuerpo de Angus, su cuerpo laxo derrumbado sobre él.
La angustia de Angus creció al sentir que las manos de Sasha soltaban el firme agarre en sus muñecas, mientras ella se derrumbaba encima de él, su cara pálida y sus labios temblorosos. Con velocidad preternatural la tomó en brazos acomodándola en la cama, fue al baño y tomó una toalla limpiando todo, mientras trataba de componerse y vestirse, sabía que Gabriel, Johann y Lilith vendrían de forma inmediata y no quería que supieran lo que había sucedido, tanto él como Sasha podrían tener problemas… sobre todo si sabían que Sasha había probado su sangre, aunque hubiera sido una minúscula parte de ella.

Mientras Gabriel dormía apaciblemente en el regazo de su tía, y ella y su tío Johann planificaban la forma de acomodar a los muchachos y de organizar la presentación tanto de Sasha como de Gabriel al resto de la comunidad vampírica, un temblor sacudió la casa desde sus cimientos, tan fuerte que las cosas que estaban sobre la chimenea y sobre las repisas se cayeron al suelo en un estruendo de cosas y vidrios rotos.
Johann y Lilith se miraron asombrados ante la fuerza del Poder que se desplego, suavemente Lilith acomodó a Gabriel en el sofá, quien a pesar de todo el ruido y el movimiento solo se acomodo sobre un almohadón y siguió durmiendo como si nada. Se encaminaron juntos y en forma apresurada a la fuente del Poder, la habitación de huéspedes, que en este momento ocupaba Sasha.
—Se supone que Angus está cuidando de Sasha, ¿Qué pudo suceder para semejante despliegue de Poder? —dijo Johann con el ceño fruncido.
—No sé, pero dirijámonos rápido hacia la habitación de Sasha, puede estar en problemas.
—Con la cantidad de Poder que despliega nuestra sobrina, sería muy difícil que le sucediera algo… creo que el que puede estar en problemas es Angus, y tendrá más problemas de los que se imagina si es lo que estoy pensando. —dijo Johann con un tono un poco burlón en su voz.
—¡Johann!, —dijo Lilith dándole una palmada en un brazo —no creo que haya pasado nada… no creo… ¿o sí? —dijo Lilith con los ojos muy abiertos.
—No lo sabremos hasta que estemos allí Lilu, y si no te apresuras, con la velocidad que sabemos que tiene Angus, no vamos a encontrar nada, ya debe haber limpiado “la prueba del delito”.
—ja ja ja muy gracioso.
La puerta de la habitación estaba salida del marco, rota e inclinada hacia un lado, por lo que Johann y Lilith no tuvieron que golpear, ni esperar para poder pasar, uno detrás de otro ingresaron rápidamente a la habitación, fueron recibidos por un montón de objetos destrozados que se extendían por todo el piso. Con cuidado caminaron hacia el centro del cuarto donde Angus se encontraba de pie al lado de la cama de Sasha, demasiado nervioso por lo que pudo observar Johann, ya que continuamente se pasaba la mano por el negro cabello, desordenándolo en todas las direcciones.
Una sonrisa asomó por los labios de Johann cuando entendió la situación, por más que Angus había tratado de organizar las cosas para que nadie se diera cuenta, la evidencia estaba en el desorden de su ropa, el desorden de la cama y el olor que se expandía por toda la habitación, el olor de la excitación tanto de él como de su sobrina. Disimulando una ira que no sentía, Johann dirigió su mirada hacia Angus.
—¿Me puedes informar que fue lo que sucedió aquí?
—emmmm, no sé cómo explicarlo... Ella… yo….
Johann pensó que era muy divertido ver al arrogante y siempre bien puesto Angus en esta situación tan comprometedora, ver a quien se preciaba de su aplomo y su sangre fría tan inestable por una mujer, quería esbozar una sonrisa y burlarse de él, pero por más que quisiera no podía, tenía que ponerle límites a Angus si él quería cortejar correctamente a su sobrina. Aún sabiendo que era inevitable que terminaran juntos, ya que su Destino estaba establecido desde el comienzo de los tiempos, su deber como protector de Sasha debía hacerse valer.
Con el rostro adusto Johann extendió una mano invitando a Angus a que lo acompañara. Lilith tomó el lugar de Angus al lado de la cama de Sasha y los dos se retiraron en medio de escombros y cosas rotas hacia el estudio, donde Johann se sentó en un pequeño sofá y con un gesto invitó a Angus a que tomara asiento enfrente de él. Que complicación, nunca había querido tener una familia propia por evitar las responsabilidades que acarrean los hijos, y aquí se encontraba, a punto de dar un sermón a una persona que era mucho mayor que él sobre la responsabilidad y sobre cómo comportarse en una relación… por Dios, hasta donde había llegado. Acomodándose, Johann comenzó.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Pasión en la Sangre - Capítulo 5

CAPITULO 5 – PASION

Sasha se despertó lentamente, su mente aturdida, ¿estaba durmiendo?, ella nunca dormía tan profundamente, nunca se lo había permitido, era demasiado peligroso para Gabriel y para ella. Asustada, entreabrió los ojos, observó los alrededores como era su costumbre y sintió una presencia a su lado, sin embargo, en lugar de asustarse, la presencia era tan tranquilizante, sentirse abrazada y protegida en esos duros brazos, así que simplemente se acurrucó más enroscándose en ese cuerpo musculoso y varonil, colocando su culo contra… ¿una erección? ¡Oh por Dios!, jadeando se levantó de un solo salto, y se puso de pie en posición para iniciar la lucha, instintivamente mandó una de sus manos hacia las armas que siempre tenía encima de ella, y no encontró nada, ni siquiera encontró ropa encima de su cuerpo, estaba desnuda en medio de una habitación desconocida, durmiendo al lado de un desconocido y completamente desnuda, creo que no he despertado aún. pensó.
—Mi niña, estas más que despierta
Esa voz, tan profunda, tan sensual, tan masculina, le recorrió la piel como un fuego incandescente quemando todo a su paso, hasta su férrea voluntad. Su voz la llamaba, era tentación y pasión, dio dos pasos vacilantes hacia la cama quedando a escasos centímetros de la figura que se perfilaba en la oscuridad. Inmediatamente su cerebro encadenó los acontecimientos, estaba acostada en esa cama con Angus. Él estiró una mano rozando su brazo, acariciando su cintura, bajando por la curva de su cadera y el calor emergió aún más ardiente, pequeñas lenguas de fuego recorrieron toda su piel desde la punta de sus dedos hasta su centro más intimo, sintió una tibia humedad mojándola, urgiéndola, sus piernas no la sostuvieron más y colapsó contra él.
—¡Angus!
—Ven mi pequeña, me necesitas, puedo sentir y oler cuanto me necesitas.
—Angus, no, yo no….
—No te resistas a tu propio cuerpo, no te resistas a tu propio deseo, no te resistas a lo que yo te puedo ofrecer, he esperado tanto por esto Sasha.
Con delicadeza Angus tomó a Sasha por la cintura y la recostó en la amplia cama. La observó, tan hermosa, su cabello como algas en un mar turbulento se esparcía por la almohada, la piel dorada era el cielo, algo tan dulce, algo tan suave, algo que quería probar hasta saciarse completamente.
Las manos de Angus vagaron infinitamente tiernas por su dolorida piel, Sasha tan pérdida en su placer lo dejó hacerlo, la acarició lentamente, subiendo hasta su pecho, acunándolo con su enorme mano. En un momento, Angus apretó el brote de su pezón entre su dedo pulgar y su dedo índice enroscándolo.
—¡Oh, Dios mío! —Sasha tembló entre sus brazos.
Lentamente, Angus descendió su cabeza hacia el mismo pezón que había acariciado y lo tomo en su boca, dándole pequeños golpecitos con su lengua y enroscándola en el delicioso brote, Sasha jadeó y su respiración se aceleró aún más, el dolor que sentía entre sus piernas era insoportable. Y entonces Angus descendió su mano desde su pecho pasando por el vientre liso y descendió hasta su intimidad, abriendo con los dedos los pliegues colocó el dedo pulgar en su clítoris haciendo perezosos círculos alrededor de él.
—¿Qué… estas… haciéndome?
—Nada mi niña, sólo estoy haciendo lo que quieres que haga —Su voz estaba ronca y aquel aire orgulloso que sostenía siempre en el acento de su voz lo había abandonado.
Suavemente Angus introdujo un dedo en su ardiente vaina, se sentía ferozmente caliente y tan húmeda que él mismo se encontró en el borde en ese momento. Los ojos de Sasha, eran opalinos, su enredado cabello sólo la hacía ver más hermosa. Esta era su mujer. Suya, por derecho, por nacimiento, por la profecía, por lo que quisieran pero era suya.
Con este pensamiento Angus introdujo dos dedos, ampliándola, sintiendo la resistencia de su virginidad.
—No más Angus, no más —susurró Sasha.
—Eso dice tu boca, pero tu cuerpo pide más.
Angus se contuvo para no tomarla, aún no, pensó, sabía que Sasha no estaba lista para la clase de compromiso que le iba a ser solicitado cuando supiera la verdad. Disfruta estos instantes, no más.
Sasha sintió el calor subiendo a miles de grados de temperatura, mientras Angus se acomodaba entre sus piernas. Suavemente tomo cada rodilla y la abrió aún más a su asalto. Ella vio descender su cabeza hacia su sexo en medio de una neblina de placer que le enturbiaba la mente, la suavidad de su cabello le acarició los muslos y la dejó sin un solo pensamiento coherente.
Angus se cernió sobre ella… contemplándola desde su altura, su pequeño sexo estaba húmedo y su excitación hacia que su clítoris palpitara, descendió y cuando por primera vez Angus la probó supo que quedaría para siempre prendado a su sabor. Era dulce y picante a la vez, como su Sasha. La lengua de Angus recorrió los labios y se arremolinó sobre el brote de su clítoris, Sasha saltó ante su asalto, por lo que la mano de Angus se posicionó sobre su vientre para anclarla a la cama, las manos de Sasha descendieron al oscuro cabello de Angus enredándose en las sedosas hebras, tiró de él para que continuara. Angus siguió recorriendo con su lengua el sexo de Sasha, introduciéndola en su estrecho pasaje, chupando su clítoris, mientras con la otra mano bajó la cremallera de sus pantalones y sacó su pene acariciándolo, mientras seguía dándole placer a Sasha.
El calor subió varios grados de temperatura en el cuerpo de Sasha mientras que se acercaba a su culminación, Angus sintió que estaba cerca así que aceleró aún más su asalto… hasta que ondas de placer atravesaron a Sasha mientras se retorcía de placer en la cama, mientras la semilla de Angus se derramaba por las sabanas, gimieron al unísono en medio de una neblina de placer y de luces artificiales que estallaban detrás de sus ojos.
Ambos se quedaron tumbados en la cama, la cabeza de Angus descansaba en el vientre de Sasha mientras recuperaban la respiración, lentamente el aturdimiento se disipó dejando en Sasha una fría rabia, que salió de su boca en  forma de un gruñido, inmediatamente Angus levantó la cabeza para contemplarla.
Sasha levantó un puño y lo estampó en la cara de Angus, haciéndole un corte en la mejilla, la sangre resbaló por su piel goteando por su barbilla. A la vista de la sangre los ojos de Sasha se volvieron totalmente plateados mientras una especie de estertor brotaba de su garganta, incrementándose, volviéndose poco a poco un gruñido que helaba la espalda.

Pasión en la Sangre - Capítulo 4

CAPITULO 4 – FAMILIA

Los vampiros que acompañaban a Johann se dispersaron en medio de la noche, después de despedirse de él. Gabriel no confiaba en nadie, mucho menos con la vida de Sasha, así que no perdía detalle de los movimientos de Angus mientras éste tomaba un pequeño camino a través de la arboleda con la muchacha aún desmayada entre sus brazos.
Johann y Gabriel siguieron los pasos de Angus, sin embargo, en un momento Gabriel estaba observando la espalda de Angus, y al siguiente segundo, en un pequeño parpadeo, Angus desapareció de su vista con Sasha entre sus brazos.
Gabriel tomó impulso para salir corriendo detrás de Sasha, cuando la mano de Johann lo contuvo.
—No te angusties, Angus no le hará daño, solo se adelantó a la casa para poder atender a Sasha.
Gabriel se tranquilizó un poco, así que caminaron lentamente hasta lo que parecía una serie de villas, cada una con un inmenso jardín propio que separaba un caserón del otro, los amplios jardines estaban sembrados de árboles frutales que emanaban su dulce esencia al viento. Las flores de la entrada estaban muy bien cuidadas, rosas, claveles, margaritas, jazmines, azaleas, etc.
La casa en sí era enorme, los tres pisos con balcones daban la apariencia de una casa colonial del Medioevo, dos grandes columnas de granito con símbolos ancestrales y antiguos grabados en cada una de ellas, enmarcaban la entrada de la casa mostrando un gran porche blanco, las puertas dobles de cedro oscuro daban acceso e invitaban a entrar, cada una de las puertas tenían hermosos vitrales donde se entrecruzaban más símbolos. Los ventanales eran de vidrio oscurecido, la propiedad se veía muy bien cuidada, toda la casa daba una sensación de paz y seguridad. Al parecer era la vivienda de Johann. Una mujer esperaba con cara ansiosa en la puerta.
—Johann, ¿Qué ha pasado? Angus llego con una muchacha en brazos, supongo por el parecido que es Sasha, pero ¿por qué se desmayó? —preguntó la mujer.
Era relativamente alta, morena, su cabello largo y lacio rodeaban un rostro de finas facciones, al verla Gabriel observó un gran parecido con Sasha, tenía los mismos hermosos pómulos, los ojos negros y expresivos, los labios rebosantes y gruesos, pero a diferencia de Sasha, sus ojos eran calmados y tiernos.
—Lilith, este es Gabriel, —dijo Johann señalando al muchacho, —Gabriel, esta es mi hermana, tu tía Lilith. En cuanto a la razón por la que Sasha vino en ese estado… bueno, creo que entro en shock al verme, parece que le recuerdo mucho a nuestro querido hermano William.
—Oh, ya veo, bueno supongo que podemos ingresar a la casa, Angus dijo que se quedaría a su lado hasta que despertara, Gabriel siéntete como en tu casa. Uhmmm realmente es tu casa, esta propiedad es la herencia directa de tu padre, pero nosotros hemos vivido en ella desde que tu padre salió al mundo exterior fuera del Escudo de Ashleton.
—Bueno, gracias señora —dijo Gabriel tímidamente —pero ya que somos… familia, no veo ningún problema en compartir, además que esta casa es muy grande para nosotros dos solos.
—A ver muchacho si no puedes decirme tía, al menos dime Lilith como todo el mundo. No soy tan vieja, solo tengo 500 años.
Gabriel abrió mucho los ojos ante la afirmación de la mujer, 500 años… en que extraño mundo se había metido, ¿aún estaría dormido?, ¿era esto un sueño?, si era eso, no quería despertar, por primera vez desde que recordará se encontraba cómodo, feliz, seguro, tenía una sensación en el pecho que le llenaba, esto era una familia, ‘su familia’, se recordó.
—Ven Gabriel, vamos a sentarnos junto a la chimenea, donde estaremos más cómodos, además podríamos conversar y conocernos mucho mejor, eso es lo que queremos tu tío Johann y yo
Se sentaron en un amplio sofá, Lilith le trajo a Gabriel un plato de comida deliciosa y humeante.
—¿Solo yo voy a comer?
—Sí, nosotros ya hemos ‘cenado’, —dijo Johann, tratando de decir las palabras adecuadas para no asustar a Gabriel —por ser tan antiguos nuestra dieta se limita a sangre, eventualmente podemos comer, pero no nos alimenta ni nos mantiene fuertes, así que la alimentación humana solo es para cuando deseamos “aparentar”, pero básicamente  la sangre es nuestro sustento.
—Y… como la obtienen, digo, no veo por aquí ningún voluntario estirando el cuello para que se deje morder.
Johann miro a Lilith con una expresión divertida en la cara.
—No, Gabriel, salimos y la buscamos, no lastimamos a nuestros proveedores, solo tomamos un poco de su sangre y nada más. Después entramos en su mente y los hacemos pensar en cosas totalmente agradables para que no recuerden lo que sucedió.
—¡Aghhhh!, que asco.
—Sera mejor que no te de tanto asco, algún día tendrás que hacerlo tú —le dijo Lilith.
—Sí, claro, como no
Una paz se instaló en Gabriel, había vuelto a casa, por fin podía descansar tranquilamente, sin persecuciones, sin violencia, sin sacrificios. Observándolo todo a su alrededor, se acomodó al lado de su tía. Cuando terminó de cenar, recogió su plato y lo lavó mientras Johann y Lilith hablaban, después se sentó nuevamente al lado de su tía.
El fuego que emitía la chimenea era cálido y acogedor, Lilith pasó un brazo por su espalda y Gabriel terminó acomodado en el regazo de su tía, hasta que el sueño se abatió sobre él, y terminó durmiendo profundamente.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Pasión en la Sangre - Capítulo 3

CAPITULO 3 – CONOCIMIENTO

Sasha se quedo mirándolo, entre intrigada y asustada por lo que había acabado de decir.
—¿Cuál es tu nombre? —lo interrogó
—Angus Augustus Athelenus, aunque solo me dicen Angus.
—Bueno “Ang”, serías tan amable de soltarme, creo que puedo sostenerme en pie por mí misma, llevo mucho tiempo haciendo todo sola para que necesite de alguien… y de una vez puedes soltar a mi hermano y retirarte a unos 10 metros de distancia, no me gusta tu cercanía, ah y otra cosa, ningún “nosotros”, yo no soy como tú y espero nunca serlo —lo observó de frente, sin titubear, mostrándole con la mirada lo que pensaba de su actitud para con ella.
Angus sonrió, —Ningún Ang, no sea irrespetuosa niña.
—Y otra vez con esa palabrita, no soy una niña, soy una mujer, un persona adulta, o es que estas ciego.
Angus le recorrió el cuerpo con la mirada llena de deseo —créeme, de eso ya me había dado cuenta, —su mirada quemó a Sasha, —pero para nuestros estándares de vida aún eres una niña, aunque has podido desarrollar sola muchos de los Poderes que solo poseen los vampiros más ancianos, eso significa que eres…. —Angus iba a añadir algo más pero se dio cuenta que Sasha estaba asustada y confusa, así que se guardo el resto de lo que iba a decirle.
—¡No me has oído!, eres bruto, idiota o algo parecido, mira mi boca mientras lo pronuncio, no-soy-como-ustedes.
—Eso es lo que tú crees, desafortunadamente tus padres murieron a manos de los “Renegados”, antes que pudieran introducirte en nuestras costumbres, nuestros niños son muy raros y los protegemos, generalmente esperamos a que sean lo suficientemente maduros para asumir su vida y asumir lo que son, después de los quince comienza el primer aprendizaje hasta los veintiún años que es cuando se empiezan a desarrollar los Poderes. En este momento son más los vampiros convertidos que los nacidos, sin embargo hemos tenido problemas con los convertidos, ya que al haber sido humanos su naturaleza hace que se rebelen a la autoridad y a veces es inevitable que se unan a los “Renegados”, es por eso que nuestras leyes prohíben la conversión de más humanos, realmente solo nos alimentamos de ellos, no más.
Sasha lo miró queriendo ahorcarlo, el hombre era insufrible.
Angus calló mientras la caravana de vampiros llegaba a donde estaban. Sasha sentía una enorme necesidad de correr, sin embargo, eso era imposible por el momento, analizó la situación con cabeza fría: Primero, los vampiros al otro lado del escudo seguían allí, como si estuvieran esperándola. Segundo, quizá ella podría pelear… y aún cuando la idea en sí era descabellada, por la cantidad de vampiros tanto de un lado del escudo como del otro, ella tenía que pensar también en Gabriel, lo primero para ella era su amado hermano, y Gabriel no era muy bueno peleando, aún cuando ella le había enseñado a luchar y a manejar diferentes armas. No quería que Gabriel saliera herido, o algo peor, otra vez las imágenes de los cuerpos sin vida de sus padres aparecieron en su cabeza.
Resignada se quedó al lado de Angus, “si nos quisieran muertos, ya lo habrían hecho ¿o no?” pensó.
.A su lado Angus volteó a verla. “Si te quisiera muerta ni siquiera me hubiera molestado en advertirte y en ayudarte y mucho menos en arriesgar mi vida por ustedes”
“No te metas en mi cabeza troglodita”
“Eres tú la que piensa demasiado alto, controla tus Poderes, ya lo has hecho antes, no entiendo porque no lo haces ahora”
“Yo no tengo ningún Poder, soy humana, ¿no lo entiendes? H-u-m-a-n-a.”
“¿Si?, y entonces como estas comunicándote mente a mente conmigo”
Esto último asustó a Sasha de una manera increíble, puso su barrera mental para que él no pudiera volver a entrar. Pasó una mano a través de su cabello y se dio cuenta que temblaba, por lo que la puso a su espalda antes que alguien se diera cuenta.
El grupo se acercó, hasta quedar a unos cinco metros de donde se encontraba Sasha, Angus y Gabriel; de sus filas salió un hombre alto y fuerte, con su cabello oscuro y sus ojos negros penetrantes. Sasha jadeó, aquel hombre era demasiado parecido a su padre. Sí Sasha no tuviera la certeza que su padre estaba muerto, si no hubiera visto su cuerpo sin vida en el piso en aquella noche, podría jurar que quien se acercaba a ellos era su amado padre, las lágrimas se desbordaron por sus ojos, sin poder controlarlas. El hombre se acercó y se presentó.
—Buenas noches Sasha, Gabriel, —Sasha no pudo reprimir otra lágrima al escucharlo, hasta su voz era tan familiar —mi nombre es Johann, soy el hermano gemelo de su padre, y por lo tanto, como familia, les pido que me acompañen y se hospeden conmigo.
Sasha no pudo aguantarlo más y dejó que su instinto ganara. Sin saber porque, se abrazó a aquel hombre que decía ser su tío, añorando las caricias paternas, añorando el amor y la sensación de familia.
Gabriel la observaba con la boca muy abierta, Sasha nunca era tan abierta a demostrar sus emociones, sin embargo, se dio cuenta que aquel hombre la había desestabilizado como nadie más. Sasha sintió que todo lo que había estado guardando durante diez años se desbordaba en aquel abrazo. Johann, entendiendo como se sentía Sasha simplemente la abrazó y la consoló meciéndola en sus brazos mientras las lágrimas de Sasha seguían derramándose sin que las pudiera controlar ni detener.
—Creo que será mejor que vayamos hacia mi casa —le dijo Johann suavemente a Sasha —no es bueno desestabilizarse delante de tantos de nosotros y menos delante de los “Renegados”.
Al mirar hacia abajo, Johann se dio cuenta que Sasha no podría caminar, su cuerpo se sentía flácido y estaba casi seguro que estaba a punto de desmayarse, se inclinó tratando de cargar a Sasha, y antes de poder hacerlo, Angus estaba allí, ya con Sasha en brazos.
—Es mía —dijo Angus mirando a Johann de frente
Fue lo último que escuchó Sasha antes de caer en la inconsciencia en los brazos de Angus. Un negro abismo la tomo y ella se fue de la realidad.
—Nadie te esta arrebatando lo que por derecho te corresponde, —dijo Johann tranquilamente —sé perfectamente del trato realizado entre nuestras familias, pero ella no puede cargar en este momento con el peso de una promesa hecha antes de su nacimiento, menos con lo que se predijo sobre ella, sobre ustedes, te pido por favor Angus, que la dejes adaptarse, que le permitas estar con su familia como debió haber sido desde el principio, tiene mucho que aprender antes de estar a tu lado.
Angus sabía que el orgullo de Johann estaba siendo barrido por la necesidad de cuidar de Sasha, entre los vampiros el orgullo valía más que cualquier cosa y Johann estaba pidiéndole, casi rogándole. Así que reluctantemente siguió el camino que conducía a la casa de Johann, pero negándose a soltar a Sasha de sus brazos. Acunándola contra su pecho, se sintió completo, nunca se había sentido así. Feliz, la vida le cantaba su música al oído con sólo ver el rostro de Sasha.
Johann palmeó la espalda de Gabriel mientras extendía una mano invitándolo a seguir a Angus, Gabriel obedientemente los siguió